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Anbriosorot
July 9th, 2012, 01:43 PM
Patriarcado vs Matriarcado

Occidente y la Raza Blanca, desde sus comienzos, han sufrido de esquizofrenia. A lo largo de su historia, esa esquizofrenia se ha manifestado en la forma de:

Esparta — Atenas

Grecia — Persia

Roma — Los etruscos

Roma — Cartago

Roma — Judea

Paganismo — Cristianismo

Germania — Roma decadente

Señor — Esclavo

Fuerte y sano — Débil y enfermo

Guerra y conquista — Paz y sosiego

Anticristo — Krist

Entrenamiento — Ocio

Puritanismo — Promiscuidad

Los eslavos — Los tártaros

España ― Los moros

El Sacro Imperio Romano-Germánico — El Vaticano

La Orden Teutónica — La Iglesia

El Imperio Bizantino — Los turcos otomanos

Irmingod — Jehová

Machismo — Feminismo

Soldado — Hippie

Skinhead — Guarro

Nacionalsocialismo — Comunismo

Y, sin embargo, creo poder reducir la esquizofrenia de Occidente y de la Raza Blanca a dos facetas o influencias principales:

PATRIARCADO (ario) — MATRIARCADO (pre-ario)

Puesto que el "New Age" o Nuevaerismo, junto con el "Código DaVinci", la propaganda feminista-marxista y demás, han emponzoñado este terreno y han vilipendiado al Patriarcado, procedo a su reconquista.

MATRIARCADO Y PATRIARCADO

¿Qué es, en primera instancia, el Matriarcado?

El Matriarcado no es una sociedad regida por mujeres —esto es, una ginarquía o ginecocracia—, como las ilusas feministas se empeñan en demostrar. De hecho, sociedades de ese tipo raramente se dieron, y constituyen excepciones muy exóticas, en los pueblos más primitivos, atrasados y débiles del mundo, como en el Amazonas o en Indonesia. Y si no encontramos ginarquías en el mundo moderno, es porque tales sociedades perecieron a manos de sociedades no-ginecocráticas, lógicamente más fuertes y luchadoras. El Matriarcado es, pues, una sociedad en la que la influencia predominante en el carácter colectivo del pueblo es la femenina, la idiosincrasia de la sociedad en su conjunto presenta más afinidad con la feminidad que con la masculinidad, todos los focos se dirigen a la mujer, y flota en el aire un claro olor a estrógeno espiritual.

El Matriarcado se corresponde originalmente con las antiguas sociedades primitivas y con lo que se denomina "Civilización de la Madre". Hablamos de pueblos generalmente decadentes, agotados o deprimidos espiritual y fisiológicamente, en los que la primacía de culto religioso corresponde a la Madre Tierra —a la Gran Madre— y en los que se rinde culto al gozo material, a los placeres, al lujo, a la voluptuosidad y a la opulencia. Se otorga prioridad a los instintos compasivos, piadosos, conciliadores y caritativos. La regla a seguir es "disfruta", y el resultado es un comportamiento promiscuo en todos los sentidos —el hedonismo o la noción de "un mundo feliz" es típicamente matriarcal.

¿Dónde podemos encontrar vestigios de matriarcado? En los habitantes pre-arios de Europa, y en las razas orientales. Por ejemplo, los etruscos, en los vascones, en los pelasgos o en los minoico, o en zonas de influencia céltica donde acabó por predominar el carácter pre-indoeuropeo. Incluso en los turcos otomanos, en sus sultanes gordos, borrachos, retrasados o pervertidos, en la desmesurada influencia que llegaron a acaparar algunas de sus concubinas, o sus propias madres.

¿Qué es el Patriarcado? Todo lo contrario. Si el Matriarcado es libre albedrío y promiscuidad, el Patriarcado es organización, ritualismo y disciplina.

¿Qué pasó cuando las sociedades patriarcales se encontraron con las sociedades matriarcales? Hubo guerra. Y ―oh sorpresa―, los invasores patriarcales triunfaron siempre, a pesar de ser generalmente menos en número. El Patriarcado irrumpe en la Historia de una forma violenta, traído por las invasiones arias. Así, si la Cultura Danubiana y asentamientos afines entorno al Mediterráneo, en Oriente y en las Islas Británicas, eran matriarcales, en cambio la Cultura de los Túmulos, la Cultura de los Campos de Urnas, la Cultura del Hacha de Combate del Volga, las culturas bálticas, la Cultura Megalítica Nórdica, la Cultura de las Ánforas Globulares y la Cultura de la Cerámica Cordada, eran patriarcales, y se asocian ―oh sopresa II― con la expansión de la Raza Nórdica.

De hecho, la intolerancia contra el Matriarcado fue probablemente la primera intolerancia religiosa y el primer fanatismo que nuestros antepasados aprendieron a adquirir en la Edad de Hierro. La misma mitología aria conserva retazos de la inmensa lucha que llevó al cabo nuestra Raza contra los siniestros cultos matriarcales, retazos que examinaremos después. En su decadencia, los arios absorbieron algunas costumbres de los pueblos subyugados —esa sutil, pegajosa y asquerosa suciedad blanda, hedonista y pacifista, con la que el Matriarcado infectó a la Arianidad ya antes del Cristianismo.

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- Matriarcado: la religiosidad y la visión del mundo

· Se ve como fuente de vida exclusivamente al agua y a la Tierra. En la cosmogonía religiosa matriarcal de la Naturaleza, la vegetación no nace por ser regada por el Cielo y guiada por el Sol (y, naturalmente, albergada por la Tierra), sino exclusivamente empujada desde abajo por fuerzas ctonias procedentes del submundo. En esta misma línea, los terremotos son considerados como la ira de la Tierra.

· La primacía del culto religioso le corresponde a la Madre Tierra, y todo en la sociedad matriarcal tiene una orientación ctonia.

· Los calendarios toman como referencia el ciclo lunar y el vaivén menstrual que representa.

· Los símbolos matriarcales son telúricos y tendientes a lo lunar, a lo acuático y al Inframundo. Abundan las líneas curvas más que las rectas. Como ejemplos, tenemos los laberintos, los ríos, los lagos, las cuevas, las serpientes, los pantanos, las estrellas y la noche.

· Como ejemplos de divinidades típicamente matriarcales, tenemos a Cibeles, Perséfone, Deméter, Astarté, Tanit, Gea o Isis. Tales diosas a menudo se hallan complementadas por un compañero masculino castrado (que mucho me recuerdan a los calzonazos o pagafantas actuales), como Osiris o Atis, en un culto religioso aberrante y antinatural.

· Las sacerdotisas matriarcales son hetairas que ofrecen servicios de "prostitución sagrada" y que se dedican a acumular dinero. Los sacerdotes a menudo son eunucos, como los sacerdotes del Templo de Éfeso, los de Cibeles, los de Astarté o como en los Misterios de Atis.

· Los muertos se entierran, con lo cual simbólicamente son devueltos a la matriz de donde se considera salieron. Tanto en Grecia como en Roma, los plebeyos (descendientes de pueblos matriarcales) eran llamados precisamente "hijos de la Tierra" en contraposición con la casta dominante, que era de origen latino y se denominaba "hijos de los Dioses". La filosofía de fondo era "de la Tierra procedes y a la Tierra volverás", con lo cual se negaba cualquier ascensión, cualquier esencia superior enlazada al Cielo y cualquier responsabilidad de tener que rendir cuentas por nuestros actos. Tal filosofía es la que invita "a gozar, que la vida es corta", y actúa como redención para las mentes de quienes son incapaces de obedecer ningún dictado que provenga de lo alto.

· Los lugares de culto religioso solían ser cavernas, zonas internadas en la matriz de la Tierra.

· Hay un culto al sacrificio ritual malvado, particularmente al sacrificio morboso de una víctima pura e inocente. Así, en Fenicia y en Canaan, el primogénito recién nacido era quemado vivo, y algo similar sucedía en Cartago. Los etruscos tenían fijación con el sacrificio de un varón adolescente, y los judíos con el de niños arios, o bien especímenes adultos robustos.

· Predominan las formas de arte grotescas: máscaras desproporcionadas, figuras totémicas demoníacas, carnicerías de sacrificios humanos o escenas orgiásticas en las que se come, se bebe, se folla y se duerme. Las antiquísimas figuras de "Venus" son el arquetipo por excelencia de la "Gran Madre" en la que estos pueblos veían su ideal de fertilidad y feminidad. Los cantos propios del Matriarcado son los lamentos (pensemos en la música árabe del desierto, o en el flamenco).

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Una imagen vale más que mil palabras: la "Venus de Willendorf", un ídolo matriarcal de la Cultura Danubiana. Igualita que una modelo de fitness o una diosa griega, eh. Dimensiones propias de un cachalote, tetas caídas, ausencia de rostro y caderas anchas como el Estrecho de Gibraltar. Todo un testimonio a la "bucólica", "pacífica" y "armoniosa" cultura primitiva matriarcal que tanto admira la actual progresía intelectualoide.

- Patriarcado: La religiosidad y la visión del mundo

· Se conserva la memoria de la invasión de un pueblo minoritario y heroico sobre un pueblo muchísimo más prolífico, pero poco dado a las luchas de honor. En las mitologías, se recuerda una lucha de un elemento heroico y viril contra un elemento telúrico, como los casos de Apolo contra la serpiente Pitón, Hércules contra las dos serpientes mandadas por Hera, Teseo contra el Minotauro, Indra contra Vitra o Thor contra la serpiente Iormugand. El héroe Hércules (llamado Heracles Misogenos), típicamente ario, siempre está en lucha contra las fuerzas mandadas por Hera, desde que, recién nacido, estranguló a dos serpientes que Ésta mandó para matarle. A menudo se nos dice que estos retazos tienen que ver con una simple "evolución social" que llevó del Matriarcado al Patriarcado, pero la realidad es que están relacionados con la invasión de un pueblo patriarcal (el ario) sobre un pueblo matriarcal (el ugrofinés, el dravídico, el semita, etcétera, según los casos) y la imposición del Patriarcado triunfante sobre el Matriarcado derrotado.

· El Cielo representa el mundo del espíritu y de la luz. Se ve como fuente de vida al Sol (cielo sereno, luz) y a la tormenta (rayo, lluvia, cielo iracundo). No se desprecia u omite la Tierra, al contrario, lo que se hace es integrarla en un sistema de interacción Tierra-Cielo en el que el predominio corresponde al Cielo, y en el que el producto intermedio es el mundo natural de la vegetación verdeante y de la sangre roja. Los arios no ignoraban la importancia de lo telúrico y de la Madre Tierra. Deméter, Perséfone, Gaya, Erda y Mat Zemya lo atestiguan.

· La primacía del culto religioso le corresponde al Padre Cielo, y todo en la sociedad patriarcal tiene una orientación más celeste ("olímpica") que terrestre.

· Los calendarios toman como referencia el ciclo solar-heroico de nacimiento, cenit, sacrificio, muerte y renacimiento.

· Los símbolos principales de las sociedades patriarcales son fálicos, celestes, bélicos y solares. Como ejemplos, tenemos la Esvástica, la montaña (convertida en un lugar santo como el Monte Fuji de Japón o el Monte Taigeto de Esparta, o incluso en morada de los Dioses, como el Monte Olimpo), el fuego, el árbol, el estandarte, la bandera, el Sol, la Cruz Céltica, las ruedas, el águila, el caballo, el rayo (considerado la contrapartida destructiva del poder creativo del Sol), el martillo, el hacha doble, la espada o la lanza. Priman las líneas rectas sobre las curvas —el mejor ejemplo de esto es el alfabeto rúnico y los alfabetos mayúsculos griego, latino y cirílico, de derivación rúnica.

· Las divinidades patriarcales principales son representaciones guerreras de lucha, virilidad y fertilidad masculinas, incluso de una sutil pero cierta rebelión (Prometeo, Hércules, Sigfrido). Thor, como dios del trueno, de las lluvias y de las tormentas, esgrimidor del Martillo y azote de "gigantes" es probablemente el mejor ejemplo de divinidad masculina de fertilidad celestial y lucha contra las fuerzas ctonias. Asimismo, los dioses de panteones patriarcales se hallan regidos por un Padre Celestial. Como ejemplos de dioses típicamente patriarcales, tenemos a Odín, Tyr, Zeus, Apolo, Ares, Marte, Teutatis, Taranis, Thor, Dievs, Perun y Perkunos. El nombre latino de Júpiter (originalmente equivalente a Thor en su papel de esgrimidor del trueno) viene de "Dios Padre" (*Dyaus Piter). Sin embargo, el Patriarcado también tiene importantes divinidades femeninas: Friga, Atenea, Minerva, Artemisa, Diana y Dievana son diosas típicas del Patriarcado, distantes, serenas y llenas de dignidad austera.

· El origen de las castas sacerdotales, allá donde las hay, está en la aristocracia guerrera. Las funciones sacerdotales a menudo son ejecutadas por los reyes, por los capitanes militares, por los patriarcas de los clanes, por los cabezas de familia o por los primogénitos del linaje familiar. La magia personal es considerada un asunto femenino, y el poder sobre la Tierra y sobre la materia son considerados cosa de hombres. Asimismo, las sacerdotisas de sociedades patriarcales (en contraposición a las hetairas matriarcales) son vírgenes, como lo eran las sacerdotisas de Artemisa en Esparta, la Pitia de Delfos o las vestales de Roma.

· Los muertos se incineran, lo cual implica simbólicamente que su cuerpo se consume y que sus espíritus ascienden desde la Tierra al Cielo —al mundo del espíritu. A los soberanos o héroes se les deposita en el interior de túmulos, montañas o pirámides, es decir, monumentos celestes de materia vertical que, en su ordenación purificadora, se eleva al Cielo, con la idea subconsciente de conservarles en el seno terrestre para que retornen en un futuro momento de máxima necesidad. Se tiene bien presente que la muerte no es el fin, y que nuestros actos decidirán el futuro del muerto en el Más Allá. El mismo Más Allá no es concebido como un paraíso pacífico y feliz, es concebido como un lugar donde aguardan los viejos camaradas de armas, los hermanos de sangre y los antiguos patriarcas de la Raza, y donde la lucha es eterna.

· Los lugares de culto eran originalmente las cumbres de las montañas —como entre los antiguos iranios— o lugares donde había dólmenes, menhires y otros signos verticales y "fálicos". Posteriormente, se erigieron túmulos, pirámides y templos, que eran concebidos como la envoltura material de la idea espiritual —la coraza material del fuego sagrado espiritual.

· En el arte, prima la sobriedad y la tendencia al realismo y al idealismo. Se tiende a la representación de escenas de deporte, caza y guerra —es decir, de esfuerzo y heroísmo. En la arquitectura, es patente la orientación celeste: monumentos relacionados con el Cielo (dólmenes, menhires), obeliscos, columnas, pirámides, cúpulas, torres, triángulos, etcétera.

· El culto al sacrificio de las sociedades patriarcales está centrado en la noción del deber, del ascetismo y del esfuerzo, especialmente en el campo de batalla. Los caídos en combate son elevados a la categoría divina y se convierten en objeto de culto.

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- Matriarcado: la familia y las relaciones entre los sexos

· Los individuos viven en grandes hogares comunes, como las cuevas prehistóricas o las grandes casas de la Cultura Danubiana.

· Prima la procreación de grandes números —lo cual da lugar a un repelente revoltijo. El Matriarcado subhumano convierte a la mujer en el objeto de un culto de abominación, deformación y promiscuidad. Los niños son excesivamente mimados y protegidos, hasta el punto de mermar su iniciativa y su espíritu emprendedor. En nuestros días vemos niños hasta los topes de abrigos, de bufandas, de jerséis, de guantes y de gorros, incluso cuando manifiestamente no hace frío en absoluto. Las madres les reprimen cuando muestran iniciativa o independencia, espíritu emprendedor, o cuando se arriesgan.

· Como a menudo la promiscuidad es tal que nadie sabe quiénes son los padres, el apellido se transmite por vía materna. Incluso en los casos en los que hay matrimonio, el hombre a menudo toma el apellido de la mujer y va a vivir a casa de la mujer, como sucedía antiguamente entre los vascones.

· Las familias no son sólidas ni definidas. Hay tendencias incestuosas y endogámicas. El ambiente fomenta la pederastia y la violación, como en tantas sociedades primitivas de hoy en día. Por estas prácticas, abundan los deformes y los defectuosos.

· El Matriarcado no es amigo de las jerarquías, y todo tiende a difuminarse en la presencia del totem colectivo y de la masa.

- Patriarcado: la familia y las relaciones entre los sexos

· Los individuos viven en casas unifamiliares.

· A pesar de conceder importancia a la fertilidad y a la natalidad, no prima el número de hijos, sino la calidad de cada hijo. Esto favorece la aparición de familias sólidas, de sistemas de selección eugenésicos y de esmerados métodos de entrenamiento y educación. "Quizás pocos, pero muy buenos", es la frase emblemática de esta mentalidad. En el Patriarcado se trata a los hijos como hombres desde que son niños, mientras que en el Matriarcado se les sigue mimando y tratando como niños cuando aun son adultos. Los padres y los veteranos del clan buscan maneras de "hacer hombres" a sus hijos mediante "iniciaciones" endurecedoras, y las madres no tienen nada que decir en cuanto a esto, pues se da por hecho que a partir de cierta edad (en Esparta y en las aristocracias medievales europeas, a los 7 años), el niño debe emanciparse de la influencia femenina. Se deja a los niños correr, lastimarse, ensuciarse e ir desabrigados para que crezcan sanos y duros. Se favorece que los varones desarrollen curiosidad, fascinación y respeto por la violencia. Es especialmente en los antiguos ejércitos arios donde la mentalidad de sacrificio, entrenamiento, ceremonia, lucha y entrega llega a su máximo apogeo.

· La ceremonia del matrimonio ritual y solemne es una institución patriarcal. La familia sólida, el clan, la comunidad fuertemente cohesionada, son fenómenos patriarcales hasta la médula. La mujer toma el apellido de su marido al casarse, y los hijos tendrán el apellido del padre. Hay una tendencia a que los hijos adquieran el apellido "hijo de" refiriéndose a su paternidad. Esto es patente en los países anglosajones y escandinavos, con la adopción de apellidos acabados en -son o -sen, en los países eslavos con -vich o -witz, o en la misma España, con los sufijos -ez.

· Con el Matriarcado se sabe exclusivamente quién es la madre. Con el Patriarcado, se conoce al padre y a la madre, y la limpieza del linaje queda garantizada mientras se respete la ley patriarcal. Los "patricios" formaron la aristocracia de Roma. El Patriarcado garantiza la pureza de la sangre, el Matriarcado garantiza su mestizaje. Surgen familias profundamente unidas y que prácticamente crean su propia tradición y mitología, incluso en cuanto a ascendencia divina. Florece el orgullo del linaje de los padres, el celo de pureza de sangre, el afán de conservación de la Raza —el Racismo. Se asientan la lealtad, el honor y la mesura, es decir, el instinto de protección hacia la esencia pura y espiritual. El Patriarcado ario es el único sistema social que considera que el honor también tiene que ver con las mujeres.

· El Patriarcado tiende a formar jerarquías severas y a sistemas de castas separadas por un criterio genético, y que favorecen la distinción de los mejores elementos y la concentración del poder en sus manos. Como ejemplos, tenemos los sistemas de separación socio-racial que surgieron en India, en Irán, en Grecia, en Roma o en la Edad Media feudal. El Apartheid de Sudáfrica y Rhodesia constituye un ejemplo más moderno.

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- Matriarcado: La sociedad y la idiosincrasia

· El Matriarcado se distingue por el hedonismo, la promiscuidad, la concupiscencia, la indulgencia, la narcosis, la pasividad, la pereza, la embriaguez y una recargada, opulenta y barroca sensualidad.


· Todo está impregnado de "libre albedrío".


· La influencia espiritual corresponde a las matriarcas. Las mujeres tienen una desproporcionada influencia en la sociedad gracias a la sugestión sexual y al acaparamiento de la educación de los hijos lejos de los padres.


· Las cosas se callan por miedo a ofender. Nace la ambigüedad y la "corrección política".



· Se otorga valor a las posesiones materiales y a las riquezas.


· El tiempo libre está acaparado principalmente por danzas, comilonas, fiestas, orgías, saltimbanquis y bailarines.


· Se valoran los adornos, los maquillajes, los vestidos, los colores, el lujo, el bienestar, las especias y los tintes.



· El Matriarcado mima a los débiles. Florecen las colectividades pacíficas y débiles, demasiado arraigadas a su terruño e incapaces de conquistar, explorar, ser pioneros o soportar el desarraigo y la soledad. El Matriarcado arquetípico es una sociedad timorata, dócil, humanitaria, antiheroica, pacifista y pusilánime. Se ensalza la paz y todo el mundo fornica con todo el mundo. "Haz el amor y no la guerra" es un lema muy típicamente neo-matriarcal.



· Se aprecia al hombre sin carácter, por su docilidad. El cobarde y débil es protegido como uno más del grupo. Nadie tiene derecho a castigar ni a recriminar, la autoridad se disuelve.

· Se valora todo aquello que conserva la vida y que tiende a hacer la existencia más llevadera a los débiles. Se extirpa la dureza, todo se suaviza. Se tiene en mente como meta el gozo de una vida larga y llena de placer.

· En el Matriarcado se tiende a disfrutar tranquilamente y sin compromisos, y se atrapa el placer al vuelo tan pronto como se presenta, en una mentalidad bastante pseudo-tropical. El "playboy", el "dandy" y el gordo son productos típicos del Matriarcado, e imposibles en una sociedad patriarcal de verdad. La búsqueda del placer fácil marca el tempo de los pueblos matriarcales.

· Se busca proteger y conservar toda vida, incluso si ello implica aislarla de lo que es la crudeza del mundo real. Se busca el bienestar y la comodidad.

· Los saludos son elaborados y con un toque promiscuo. Los modales son nerviosos, se tiende a la indiscreción, al manoteo y a acercarse demasiado al interlocutor. La voz se eleva en situaciones absurdas, pero se tiene miedo de gritar cuando la situación lo requiere.

· El Matriarcado es portador de formas sociales igualitarias de carácter anarquista o comunista. Las hormigas y las abejas viven en Matriarcados pseudo-comunistas. La "Madre Iglesia", con sus sacerdotes castrados de virilidad, es otra figuración matriarcal, por mucho que choque a los códigodavincistas.

· Se obedecen reglas y preceptos de carácter dogmático, utilitarista y materialista.

La risa floja de las mujeres corrompidas y de los hombres sin carácter, la indulgencia y los miramientos, la mirada burlona, triste y vacía de los débiles, las toses de los enfermos, el lloriqueo, las depresiones, la inconstancia, el capricho de los niños sobre-mimados, el lamento de los desconsolados, los quejidos, la endogamia, la aberración y la neutralización de los instintos potentes y vitales, son rasgos característicos del Matriarcado y de una sociedad despojada de orden y de la influencia de hombres luchadores.

- Patriarcado: la sociedad y la idiosincrasia

El Patriarcado está marcado por el esfuerzo, la lucha, la voluntad, el propósito y la acción, y se distingue por el ascetismo, el autocontrol y la sobriedad. Las mujeres están excluidas de los procesos estatales o de toma de decisiones (véase el Senado de Roma, o los Thing germánicos), y son los hombres los que moldean a las nuevas generaciones a su antojo, aunque se da por hecho que normalmente un hombre no es completo hasta que no tiene a su lado un espíritu complementario femenino que lo inspire y le aporte cierta magia.

· Todo está impregnado de orden, ritualismo, severidad y sencillez. En India, los invasores arios llaman "los sin-rito" a sus enemigos de raza oscura.

· En el Patriarcado el hombre domina sobre la familia. Hay siempre una especie de patriarca supremo, líder, rey o emperador. A los niños se les hace crecer teniendo en mente su deber de relevar en el poder a la generación de sus padres. El primogénito depredador del poder es la esperanza del porvenir y es quien da el carácter a su sociedad. La hegemonía social corresponde al guerrero joven, vigoroso, de impulsividad agresiva, y sediento de poder y de dejar su sello sobre el mundo.

· Se dicen las cosas de frente y de modo casi crudo (pensemos en los modernos países bálticos y eslavos). Abundan las peleas y los duelos de honor.

· Se otorga valor al valor en sí, y las posesiones materiales sólo tienen valor en la media que expresan un estatus (como las armas, el escudo, la armadura, el caballo y el botín saqueado expresaban otrora la posición de la casta militar). Asimismo, se da gran valor a lo que es difícil de lograr, a aquello que está al alcance de la minoría selecta.

· El tiempo libre se ocupa principalmente con el deporte, la caza, el estudio, la meditación religiosa y el entrenamiento militar, y ello resulta en un pueblo atlético, guerrero, vigoroso, espiritual, depredador y preparado para todo.

· Se valora la sencillez, la tosquedad, la naturalidad, la austeridad y la dureza. Ello da lugar a vidas espartanas, de endurecimiento constante.

· El Patriarcado mima a los fuertes y rinde directamente culto a la guerra, al valor, al arrojo, al riesgo y al heroísmo. Florecen las sociedades severas y agresivas, tendientes a invadir, conquistar y poseer tierras nuevas, bajo la mentalidad de que "la fuerza hace el derecho". De este modo, el Patriarcado es el sistema capaz de dar a luz a héroes: mediante una vida patriarcal, se forjan pioneros, exploradores, hombres buscadores e inquietos, rebosantes de ambición y de voluntad de poder.

· Se odia a muerte al cobarde, al dócil, al inútil y al amanerado. Los niños desprecian a las niñas y las niñas temen a los niños.

· Se valora la audacia, el honor y el valor. Se respeta la violencia, la dureza, la fuerza e incluso la brutalidad. Se acepta el riesgo con morbo, se juega con la muerte y con el dolor, y se coquetea con el malestar, con el estrés, con el horror y con el miedo, pensando que ello fortalece a los hombres. Se valora una vida con honor y con gloria, aunque sea muy corta (esta elección está condensada en la genial figura griega de Aquiles). Se rinde culto al heroísmo y al sacrificio, aunque ello implique una vida sufrida y esforzada. La eugenesia, la camaradería, la sacralidad de la relación maestro-alumno, la mors triumphalis y la eutanasia son ideales de la mentalidad patriarcal.

· El placer y los lujos son tomados con suma desconfianza, y tratados con muchísimo cuidado, o hasta desterrados. La disciplina, el ascetismo, el autocontrol, la voluntad, el entrenamiento, el carácter altivo, rústico, agresivo y militar toman su lugar. Los fenómenos del soldado y del Militarismo, así como del Atletismo, son productos típicos de la acción social del Patriarcado a largo plazo. Esto da lugar a pueblos imperialistas que glorifican la guerra. La feminista Marilyn French (1929-) establece ("Beyond Power"), no sin cierta repugnancia por su parte, que el Patriarcado es un sistema que "otorga preeminencia al poder sobre la vida, al control sobre el placer y al dominio sobre la felicidad." Podríamos añadir que el Patriarcado otorga también importancia al control sobre las emociones, los sentimientos, el sufrimiento y el dolor (a los niños se les dice que "los hombres no lloran"), y al poder sobre la Tierra y sobre la materia.

· Se busca endurecer y fortalecer la vida exponiéndola al malestar y blindándola así contra malas experiencias futuras. Las frases más representativas de esta mentalidad son "es por tu bien" y "en el futuro me lo agradecerás". La lucha y la ascensión prevalecen sobre la búsqueda del placer.

· En el Patriarcado los saludos son sobrios y simples. Se tiende a la discreción, a la simplicidad y a los modos estáticos y solemnes, casi marciales en su rectitud rúnica. El Patriarcado está influenciado por la filosofía y el modo de hacer las cosas de las männerbunden ("sociedades de hombres", o ejércitos), que constituyen una de sus señales distintivas y piedras angulares.

· El Patriarcado porta formas sociales jerárquicas de carácter fascista, en las que el orden lo decide todo. El Estado y el Imperio son instituciones originariamente patriarcales. En el reino animal, así como las hormigas y abejas son ejemplos cercanos al Matriarcado, los lobos viven en un sistema casi patriarcal, regido por los machos dominantes que se van renovando al paso de las generaciones. Toda la manada participa en el entrenamiento y el aprendizaje de los cachorros, y los padres expulsan del hogar a los hijos una vez que han alcanzado la madurez suficiente para buscarse su propio sustento.

· Se obedecen principios y códigos de honor que tienen su procedencia en el mundo del espíritu y de las ideas y que tienen indiscutiblemente un fin práctico a largo plazo. Los mejores ejemplos de Patriarcado: las sociedades arias bárbaras (como los antiguos dorios o germanos), los antiguos iranios, la India védica, los griegos, los romanos, los antiguos japoneses, las vertientes "tradicionales" de la actual civilización occidental o la misma sociedad que se estaba gestando en el III Reich —especialmente en la Hitlerjugend y en las SS— así como la mentalidad militarista "prusiana" de todas las épocas.

Los gritos de tropas enfervorizadas, la severidad para con las mujeres y los niños, el retumbar de los cascos de caballos, la sangre derramada sobre la nieve, el ardor guerrero de los hombres jóvenes, las armas, el glorioso arte idealista, el fuego y el bronce, el brillar del metal, el ruido de las botas negras, los desfiles militares, los cánticos y el estruendo de la artillería y de los fusiles, son las gloriosas manifestaciones del Patriarcado ario.

link: El guerrero número 13 - YouTube

Un vídeo del YouTube vale más que mil imágenes: oración vikinga a la familia, al linaje, a los antepasados y a la muerte, sacada de la película "El Guerrero Nº13", en la que un pueblo nórdico patriarcal se enfrenta a un prolífico y siniestro pueblo matriarcal. Antonio Banderas, apestas.

OPINIÓN DE NT[/CENTER]

La cultura europea en su totalidad es eminentemente patriarcal, pero incluso en el seno de Occidente creo poder observar el enfrentamiento entre la mentalidad patriarcal y la matriarcal, expresada en las naciones poseídas por estos conceptos. Así, Francia e Italia como naciones modernas representan tradicionalmente una mentalidad suave y decadente tendiente al Matriarcado, mientras que Rusia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos representaron la tendencia más patriarcal y agresiva.

En el seno de nuestra civilización, pienso que es obvio e innegable que se debaten los dos principios, y que de un tiempo a esta parte, el Patriarcado está siendo anulado poco a poco en favor de un pseudo-Matriarcado.

También me parece obvio que las sociedades patriarcales son superiores y más avanzadas que las matrialcales y, especialmente, tienen mucho mayor potencial. Simplemente, no hay punto de comparación en cuanto a logros y superioridad entre el ridículo Matriarcado pacifista y el glorioso Patriarcado arrollador y conquistador. A mí me basta con echar un vistazo por encima a la mitología, o con leer la "Ilíada", para sentir una profunda simpatía por las sociedades auténticamente patriarcales, además del hecho de que Patriarcado va inevitablemente asociado a ario o "indo-europeo".

Como signo del "complejo de Edipo" que azota a nuestra civilización, tenemos las pasiones y temores que suscita la palabra "Fascismo" en el mundo moderno. Lo que los comunistas, los socialistas, los progresistas, los demócratas y demás ralea, realmente odian y temen del "Fascismo" es la severidad organizadora de una sociedad patriarcal que ponga a cada uno en su sitio.

¿Cuál creo yo que puede ser el futuro de este asunto? El actual aborto de Matriarcado está condenado a desaparecer en cuanto se desencadene el más mínimo tumulto. Por un lado, ha producido una sociedad débil e incapaz de defenderse a sí misma, y será arrollado por quienes no hayan caído en su lacra (por ejemplo, el Islam). Por otro lado, la actual sociedad pseudo-matriarcal está condenada a extinguirse por la simple razón de que quienes la profesan no predican la necesidad de tener hijos, cayendo en la más inmensa contradicción, pues una sociedad que cree estar indicutiblemente en posesión de la verdad absoluta (como la actual), debería predicar la descendencia con el fin de eternizarse y asegurarse un futuro a toda costa, frente a las sociedades que piensan de modo distinto, que son la mayoría. Con el tiempo, su utopía surrealista irá perdiendo posiciones en favor de la despiadada dureza de los tiempos venideros y finalmente, será reemplazado por una reacción patriarcal más amoldada a la realidad del mundo y del hombre, que es la necesidad de tener una descendencia abundante y fuerte.

El despertar de la Raza Blanca vendrá, necesariamente, acompañado de una reelaboración del antiguo Patriarcado ario. Siento joderos la fiesta, oh rebaño de ganado decadente perfumado con Loewe, pero se acabaron las subnormalidades y se acabaron muchas de las cosas que disteis por sentadas. Llegará un día en el que tendréis que luchar hasta la muerte sólo para disfrutar del 1% de bienes que ahora os parecen normales. Vuestra asquerosa promiscuidad, vuestra vacuidad mental, vuestra superficialidad y vuestra rebuscada sofisticación burguesa serán extirpadas y ay de vosotros como lloréis, pataleéis o llaméis a Superman. Teniendo en cuenta la decadencia pasada y la situación catastrófica en la que la Raza ―que es lo único que importa en este mundo― se encuentra gracias a vuestra repelente bajeza moral y espiritual, la reacción venidera deberá ser exactamente todo lo contrario.

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A MODO DE APÉNDICE: LOS PUEBLOS DEL NORTE Y LA «CIVILIZACIÓN DE LA MADRE»

(Sacado de "El problema de una tradición europea", de Adriano Romualdi).

El afloramiento de una fisonomía europea desde las nieblas de la Alta Prehistoria tuvo lugar en el quinto milenio AEC. Este acontecimiento se vio acompañado de una elección espiritualmente significativa: el rechazo de la «Civilización de la Madre» y la afirmación del Urvolk ["pueblo originario", alemán] indoeuropeo como una comunidad esencialmente viril y patriarcal.

El Neolítico, la edad de la primera agricultura y de los primeros poblados, la edad en la que las familias se convierten en tribus y las tribus en pueblos, se inaugura en el continente europeo con una penetración del elemento oriental y mediterráneo. Son las células tesalias de Sesklo-Dimini, herederas de las comunidades próximo-orientales que, remontando el Danubio, proliferan por toda la Europa central y balcánica. Se trata de la denominada "Cultura Danubiana", con su cerámica a bandas (Bandkeramik), sus bastas azadas de madera y sus grandes casas colectivas. Esta cultura nos transmite su mensaje espiritual a través de las pequeñas figuras que representan una divinidad femenina desnuda. Es la Madre Tierra (Gê Metêr), la Gran Madre de las cosechas, dispensadora de fecundidad que posee las llaves de la vida y de la muerte. Es la diosa desnuda, cuyo reino se extiende desde Mesopotamia hasta el Asia Menor, Creta, Malta y más allá. También en toda la Europa occidental y atlántica, desde la Península Ibérica hasta las Islas Británicas, aparece en las incisiones megalíticas la diosa armada con un puñal. El cielo euroasiático y euroafricano de la Madre penetra, a través de la raza mediterránea con sus proliferaciones líbicas, ligures, ibéricas y pelásgicas, hasta el corazón del continente europeo.

Sin embargo, el dominio de la Madre no alcanza hasta Europa septentrional. Se trata de la región entorno al Báltico meridional, el área del haya, del tejo, del abedul, del abeto; el área del lobo, del oso, del salmón, del castor; el territorio que la geografía lingüística presupone para la Urheimat ["hogar originario", alemán] indoeuropea. Es, igualmente, el territorio de la raza nórdica donde, desde comienzos del Quinto Milenio, los grupos locales de cazadores y pescadores, herederos de la comunidad magdaleniense de la época glacial, se reorganizan en una nueva cultura agrícola ajena al mundo de los danubianos y de la Gran Madre.

La cultura megalítica nórdica, con sus grandes tumbas de piedra que atestiguan una firme estructura política y gentilicia, junto con sus dos emanaciones, la cultura de las ánforas globulares y la cultura de la cerámica cordada, constituyen la matriz originaria de las lenguas indoeuropeas y son responsables de una violenta transformación que afectará a Europa y a vastas regiones de Asia.

A partir del 3200 AEC toda la Europa central, oriental y balcánica sufre las incursiones de los Pueblos del Norte. La Cultura de las Ánforas Globulares y la de la Cerámica de Cuerdas, partiendo desde sus sedes en la llanura germánica, invaden con sus hachas-martillo las pacíficas comunidades de la Madre, transformando el cuadro arqueológico hasta Grecia y Ucrania.

Resulta significativo que esta irrupción se vea acompañada por la irrupción de símbolos solares. Nace la Esvástica, cuyo ejemplar más antiguo aparece sobre una cerámica de la Cultura de las Ánforas Globulares hallada en Polonia, nacen la cruz radiada y los discos escuadrados, con un punto en su centro o rodeados de rayos.

Se trata de una vasta gama simbólica que encuentra su máximo florecimiento en Troya, ciudad de frontera entre Europa y Asia, que señala el paso de pueblos indoeuropeos al Asia Menor. La Esvástica, símbolo primordial de la generación y de la resurrección de luz, está asociada a la primera aparición de los pueblos indoeuropeos en el corazón del cuarto milenio, y sólo mil quinientos años más tarde llegará a la India y a China.

En el corazón de Anatolia, las tumbas de Alaja Hüyük, como preludio al futuro esplendor del reino hitita, nos muestran, junto a alfileres con cabeza de martillo de los bárbaros del Norte, los estandartes ornados con esvásticas y otros símbolos solares. Uno de estos estandartes presenta un gran ciervo en medio de dos toros más pequeños. Asistimos al sometimiento del simbolismo telúrico, meridional, materno.

Al toro, símbolo de la ciega fuerza generatriz, ligado a la ideología de la fecundidad, groseramente representado junto a la diosa desnuda en las culturas agrícolas europeas más arcaicas, se contrapone el ciervo, el animal de los cazadores del Norte, Seelentier des nordischen Menschen ["animal del alma de los hombres nórdicos", alemán] y, según Weisweiler, «animal de la civilización ártica».

El ciervo se encuentra significativamente asociado al simbolismo del Sol y de la luz:

«Den Sonnenhirsch sah ich von Süden her gehen
Seine Füsse standen auf der Erde
aber die Hörner reichten zum Himmel»

Estos versos del Edda vienen ilustrados por cierto número de figuraciones prehistóricas, empezando por las de Valcamónica, en los que los cuernos del ciervo se estilizan en forma de disco solar.

De la misma forma, resulta significativo que en Irlanda, cuando el elemento céltico se encuentra con los aborígenes de estirpe ibérica, el ciervo y el toro juegan un rol central en las sagas. Donde las palabras oss, dag y ag, que en la saga de Leinster nombran al ciervo, en la del Ulster han pasado a significar «toro».

Detrás de este enfrentamiento de símbolos, tras la expansión de los pueblos del hacha de combate y la difusión de las lenguas indoeuropeas, se oculta un acontecimiento de gran importancia espiritual.

El principio paterno se enfrenta a la «Civilización de la Madre»; la virilidad olímpica al mito taurino y materno de la fecundidad; el ethos de las "sociedades de hombres" a la promiscuidad entusiasta del antiguo Matriarcado.

Los ecos se expanden por toda Europa, donde más de mil años después, las migraciones dórica y latina crearán las premisas de la visión clásica de la vida. Pero, más todavía, los efectos de esa súbita expansión de la estirpe nórdica, blanca e indoeuropea se hacen notar en los más lejanos centros de irradiación: sobre los altiplanos de Persia y en los umbrales de la India.

Anbriosorot
July 10th, 2012, 11:56 AM
http://www.art-prints-on-demand.com/kunst/friedrich_august_v_kaulbach/2-g75-g1-1914-1-b-1.jpg

LA MUJER Y SU MISTICO IDEAL

"No hay mayor nobleza para la mujer que ser la madre de los hijos y las hijas de un pueblo. Toda esta juventud que vemos tan hermosa, hoy, rostros alegres, ojos brillantes, ¿dónde estaría si, sin cesar, no se hubiesen encontrado mujeres para darles vida?"
Adolf Hitler

"Nosotras proseguimos impertérritas nuestro propio camino, que nos conduce a nosotras mismas; nuestra propia estimación nos impone continuar consecuentemente por este camino. [...] Esta actitud nuestra deberá ser apreciada también por todos aquellos hombres que aman a su pueblo de la misma manera como nosotras amamos al nuestro".
Gertrud Scholtz-Klink.

La mujer es otorgadora de vida. Gracias a ese milagro tiene la capacidad de concebir y forjar generaciones que atestiguaran la historia de su Nación y así transmitir la herencia genética, histórica e intelectual a través del tiempo. Pero en estos tiempos de moda, comercio-explotación y egoísmo, la tal liberación otorga a la mujer zafarse del papel secundario de la sumisión bíblica al hombre, se entrega al consumismo capitalista (con voluntad propia u obligada) o se deja reprimir por su impuesta ignorancia dada por falsos tintes socialistas o religiosos. Ha pasado a ser símbolo, eslogan sugestivo de compra obligada sin mencionar atroces negocios que manejan cerdos judíos enriquecidos con la industria del Sexo. Pero una única ideología le ha devuelto el papel principal de la existencia de nuestro cosmos a la mujer.

La Mujer Nacional Socialista actual. Como se presenta en nuestra agrupación, existe poca participación de señoritas. Son pocas las mujeres, sea cual sea el movimiento, quienes portan (y saben por qué los portan) los estandartes, o conocen algo de la cosmovisión de nuestra ideología. Otras aparentan saber, y muchas lo que aparentar ser hombres, y se distancian infinitamente del concepto del ser femenina. Una mujer representa para todo nacionalsocialista la vida. La mujer posee el más maravilloso don, el don de la vida, de dar vida, de ser la portadora del cuerpo que producirá otra vida. Hoy en día, una mujer NS es tan importante como antes sin necesidades belicistas; las mujeres tienen su misión. La responsabilidad, el orden del que carecen los hombres, la tan criticada pasion y sensibilidad femenina tomada como nuestro sexto sentido brinda estabilidad y confianza en los camaradas.

A pesar del frecuente roce entre mujeres, la camaradería femenina es mas fiable, y ayuda a reconocer a los elementos que fortalecen el grupo, y cuidando la integridad de todos. "Un espíritu de camaradería nos anima a todas y nuestra lealtad a nuestra nación guía todos nuestros esfuerzos" La mujer nacionalsocialista, sin mayor ejemplo actual debe recordar a quienes son motivo de admiración. En el transcurso de la guerra, la mujer vio multiplicadas sus tareas. Por un lado debía cuidar de sus hijos y mantener el hogar y por otro, cubrir los numerosos puestos de trabajo vacantes, que dejaron los hombres al marchar al frente. La mujer desarrolló todo tipos de trabajos con el máximo rendimiento. Muchas ayudaban en la Organización nacionalsocialista para el bienestar social e incluso en la defensa militar de Alemania.

Hanna Reitsch, todo un as de la aviación. Ella voló años logrando derribar aviones aliados. Junto con Robert Ritter von Greim en un heroico vuelo desde Munich en un avión Fieseler Storch, quiso sacar de Berlín al Führer cuando la ciudad se hallaba bajo fuego. La piloto alemana, condesa Melitta von Stauffenberg, condecorada con la Cruz de Hierro de segunda clase La Sra. Magda Goebbels ,madre de seis hijos, inseparable de su marido , el ministro de propaganda Joseph Goebbels, siempre tuvo un gran temple. Estuvo al cuidado de sus hijos, pasara lo que pasara. Ayudaba en todo en la casa del Führer. Recibió de él la propia condecoración de oro del partido, al no haber más en el bunker. Fue íntima amiga de Eva Braun quien siempre estuvo ahí para el Führer y para él era el objeto de adoración y de amor incondicional. A pesar de encontrarse separados en algún tiempo, ella supo cómo se sentía el Führer durante la guerra. Estando en la casa de Berlín, aceptó todo lo que le esperaba al lado de su esposo.

También La Liga de Muchachas Alemanas que se creo en 1930 como la rama femenina de las Juventudes Hitlerianas para jóvenes de entre 10 y 18 años. El número de mujeres que abarcaba la organización llegó a un total a once millones. Con posterioridad, al final de la guerra, muchas mujeres manifestaron que la liga les despertaba un auténtico entusiasmo, ya que les permitía sentirse útiles y sentían que su país las necesitaba. Muchas mujeres demostrando lealtad, más que aquellos hombres que huyeron, combatían de manera voluntaria. Como otros miembros de las fuerzas alemanas y parte de la población, algunas de las mujeres prefirieron el suicidio a rendirse a los invasores. (Recordando la repudiable y masiva violación de berlinesas ordenada por José Stalin al Ejercito Rojo de quien nadie dijo nada).

La directora de la liga, la Sra. Getrud Scholtz-Klink La Liga de Muchachas Alemanas, nació en 1902 en Baden y desde joven ingreso en el Partido. Inició en el suroeste las primeras organizaciones de mujeres nacionalsocialistas. En 1934 fue nombrada directora de la liga y además de la oficina femenina del Frente de Trabajo Alemán. La Sra. Scholtz-Klink era al mismo tiempo Jefe nacional de la Liga nacional femenina de la Cruz Roja alemana. Su trabajo fue notorio y sobresaliente, y su ferviente activismo la llevó mas allá de 1945, y en 1978 escribió La mujer en el Tercer Reich del cual se han extraído algunas nociones de la vida de la mujer durante esa época:

"Nuestra ideología, que afectaba a todo nuestro pueblo en sus más profundas raíces, no fue determinada por consideraciones materiales, sino por el espíritu mismo de este pueblo. Cuando se trata de cosas espirituales, no es ya la mayoría quien decide, sino la fuerza inmanente de cada individuo. Esta intuición la tenían no sólo los hombres alemanes, sino también muchas mujeres alemanas, que en los años de lucha, para ganar el alma del pueblo, fueron las compañeras incondicionales y decididas de estos hombres. Esta actitud resuelta e incondicional por nuestra parte en favor del nacionalsocialismo, nos ha sido reprochada en ciertas esferas de la sociedad, como una traición a los intereses particulares de la mujer. Sobre esto quiero expresar en esta ocasión con toda claridad lo siguiente: El mandato fundamental de la ideología nacionalsocialista, desde su fundación hasta hoy, reza así: El interés de la colectividad está por encima del interés particular. Por consiguiente, mientras no nos fuera posible ayudar a todo nuestro pueblo, no podíamos pensar de modo alguno en poner en primer término cualquier deseo particular, o necesidades particulares de la mujer. Mientras ardiera en los corazones de los hombres alemanes el anhelo de encontrar lo s caminos para el saneamiento de nuestro pueblo, era para nosotras, mujeres, mucho más importante la totalidad del pueblo, que las aspiraciones y deseos propios."

"Nosotras -decía una vez una colaboradora de la Asociación femenina nacionalsocialista- servimos la vida de nuestro pueblo y consideramos el trabajo de nuestro hogar como un medio de alcanzar y mantener la salud tanto física como espiritual de nuestro pueblo valiéndonos de las fuentes de energía de nuestra propia economía".

REFLEXIONES

El hombre sintió (y debe sentir ahora) un mayor respeto hacia la mujer. El aumento de las posibilidades de trabajo, la incorporación de las jóvenes al trabajo, sacó de las calles aquellas vagabundas por convicción, y brindó orden y normatividad ya sea de la mujer o del hombre respecto a ella. Por todo esto la mujer tiene una vital importancia dentro de nuestra agrupación, es el eje de transición entre el objetivo y la meta, no se lograría una Verdadera Nación, si no hay mujeres que gesten nacionalsocialistas.

Ahora el papel de la mujer es vital. Ella en el pasado desempeñó importantes papeles y cumplió a la perfección las tareas que se les encomendó. El nacionalsocialismo ha determinado exactamente la función de la mujer y sus deberes hacia el objetivo común en el mundo de la mujer y el del hombre. La naturaleza ha hecho la repartición justa colocando al hombre al frente de la familia, e imponiéndole, además, como una obligación más la protección del pueblo, de la totalidad. El mundo de la mujer feliz reside en la familia, en la convivencia con el marido y los hijos, y en el hogar. Un hombre difícilmente llevaría solo las riendas de un hogar, no solo físicamente; habría falencias de orden pedagógico, moral y psicológico. La mujer también debe intervenir en los destinos de la patria, en la Economía, la Política y el Orden. La consigna es la de asumir nuevamente su papel. A la mujer nacionalsocialista actual ahora sabe su misión. Ya basta de vicios, como el alcohol y otros, pues sus genes son decisivos en el triunfo de la próxima generación, además de diferenciarse de muchas mujeres, que denigran ese titulo de Diosas, Madres y Esposas.

"Vosotras las muchachas de nuestro pueblo, tenéis que trabajar y educaros como aquellas que en su tiempo quieren ser también las madres de nuestro pueblo, las esposas de nuestros hombres. Los hombres que han de formar el porvenir del pueblo, necesitan mujeres de vuestra condición. Mujeres que estén dispuestas con profunda convicción y valentía, a compartir con sus maridos todos los sacrificios y todos los rigores de la vida. Esta es una elevada aspiración para cada una de vosotras, por lo cual bien merece la pena hacerse fuerte, dispuesta y capaz, aunque ello dure muchos años, y conservarse y permanecer pura, para poder cumplir de veras esta misión."